martes, 4 de enero de 2011

2011-2. "El Rapto del Cisne", de Elizabeth Kostova.

Por amor al arte...


Título: “El Rapto del Cisne”.

Título original: "The Swan Thieves”.

Autora: Elizabeth Kostova.

Editorial: Umbriel.
Año: 2010.

Páginas: 637.

Género: Narrativa contemporánea internacional (?).


Sinopsis: Cuando Robert Oliver, un renombrado pintor, intenta destruir un cuadro exhibido en la Galería Nacional de Arte, la única explicación que ofrece de su brutal acto, antes de caer en un silencio insondable, es tan enigmática como incompleta: “Lo hice por ella” . ¿Pero quién es ella?
El psiquiatra Andrew Marlow, convencido de que es capaz de hacer hablar hasta a una piedra, no consigue sacarle nada a su misterioso paciente. Impulsado por una curiosidad profesional que poco a poco va convirtiéndose en una irresistible obsesión, Marlow se embarca en una incesante búsqueda de respuestas que lo lleva a investigar a las mujeres de la vida de Oliver y a internarse en los perturbados paisajes de la mente del pintor.
Hasta que el encuentro de unas cartas de amor de más de un siglo de antigüedad le hace descubrir una historia oculta de dramáticas traiciones y pasiones secretas que había tenido lugar en la Francia de finales del siglo XIX, una tragedia en el núcleo del impresionismo francés que tal vez contenga la clave del misterio de Oliver.
Después del éxito mundial de "La historiadora", que vendió más de un millón y medio de ejemplares, Elizabeth Kostova reaparece con su nueva y más esperada novela, un relato suntuoso y magistralmente construido que lleva al lector en un viaje a través de los siglos desde la costa de Normandía hasta los Estados Unidos, y desde el primer amor hasta el último, conjurando un mundo que nos habla de obsesiones, de amores imposibles, de la fragilidad del ser humano y de la fuerza del arte para trascender el tiempo.

Puntuación: 3/5.
Historia de una obsesión. Así podría resumirse la trama de esta novela bastante decepcionante, en la que el amor y el arte (y el amor al arte) se erigen en pilares centrales en torno a los cuales gira todo el argumento, con evidentes paralelismos entre las vidas de sus personajes, todos artistas, en el pasado (la Francia de finales del S.XIX) y el presente (los Estados Unidos del S.XX).
Una historia que podría haberse solventado perfectamente en bastantes menos de sus más de 600 páginas, con un estilo desigual en la narración, que alterna pasajes de gran lirismo y belleza (especialmente destacables son, como no podía ser de otra forma, las logradas descripciones de algunos cuadros) con lo casi banal y hasta soporífero.
El romance prohíbido del pasado no logra, para mí, el dramatismo deseado y necesario para que la historia funcione realmente; y, lo que es aún peor, la explicación al gran misterio central, que es en gran parte lo que mantiene el interés del lector y le incita a seguir leyendo, acaba reduciéndose a una mera consecuencia de los efectos de una química cerebral descompensada... Eso, o a la pura genialidad de los artistas y sus arrebatos de obsesión creativa; esos que los que no tenemos ni la menor fibra de inspiración de esas características corriendo por nuestras venas somos casi por completo incapaces de comprender (casi...).
En conjunto, no me ha parecido nada relevante y a menudo he tenido la sensación durante su lectura de que nada de lo que la autora contaba era nuevo u original; aunque, la verdad, soy incapaz de decir a qué libro o libros me recuerda exactamente.

Un par de escenas que rescatar...
* Una visita a la buhardilla: Kate descubre el horror de la obsesión (Capítulo 23).

* La visita a un padre: la sabiduría y ternura de un anciano (Capítulos 54 y 55).

Citas... verdades...
* Página 23: “Damos por sentado que los niños disfrutan con los detalles, pero lo cierto es que de pequeño yo sólo recuerdo haber soñado a lo grande; luego mis sueños se fueron empequeñeciendo hasta convertirse en un interés u otro…”

* Página 479: “(…) En esta era del correo electrónico y los buzones de voz, y todas esas cosas con las que ni siquiera yo he crecido, una simple y vieja carta escrita en papel adquiere una intimidad asombrosa”.

Te gustará si te gusta... ¿El arte?


Por (artística) curiosidad:
Aunque ninguno de los pintores protagonistas de la novela existieron realmente (Beatrice de Clerval, Olivier Vignot, Gilbert Thomas) y son más bien trasunto de otros artistas menores de la época, algunos de los cuadros de los que se habla en la novela sí son reales, como el que se describe en el primer capítulo, del impresionista francés Alfred Sisley: probablemente se trate de 'Nieve en Louveciennes', que se encuentra expuesto en el Museo D'Orsay de París.
En cuánto al título de la obra, corresponde a un cuadro ficticio pintado por uno de los personajes, al igual que ocurre con la 'Leda' que el demente Robert Oliver trata de destrozar al principio de la historia. El mito de Leda y el cisne, que ha servido de inspiración a lo largo de los siglos a grandes artistas como Da Vinci o Dalí, es utilizado de forma simbólica en la trama.

"Leda y el cisne".
En la mitología griega Leda, era hija de Testio y esposa de Tindáreo de Esparta, una de las doncellas seducidas por Zeus. Cuando caminaba junto al río Eurotas, se le presentó éste transformado en cisne y fingiendo ser perseguido por un águila, la violó. Esa misma noche yació con Tindáreo y como consecuencia, puso dos huevos de los cuales nacieron cuatro hijos: Helena de Troya, Pólux (inmortales, presumidos hijos de Zeus) y Clitemnestra y Cástor (mortales, supuestos hijos de Tindáreo).

Como suele suceder en esto de los mitos clásicos, lo cierto es que hay unas cuantas versiones más de la historia; pero ya que hablamos de Helena de Troya...
Lecturas recomendadas (de mis favoritos):
* "La Canción de Troya", de Colleen McCullough. Para una versión histórica y humana del mito.
* "La Antorcha", de Marion Zimmer Bradley. Para una versión más feminista y fantástica, narrada desde el punto de vista de Casandra.

Otras obra de la autora: La ya mencionada "La Historiadora", de la que poco se puede decir a estas alturas. Mucho más amena que ésta, aunque tampoco nada fuera de serie, tal vez fue su toque sobrenatural (ese que hoy en día parece estar tan de moda) la que puede llevar a engaño sobre el posible desenlace de "El Rapto del Cisne" y crear unas expectativas que no se cumplen.
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Proximamente: "El Brillo de la Seda", de Anne Perry.

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